I. La historia
En sus palabras
Llegué a Altea hace veinte años, y nunca me fui.
No creo en el lenguaje de agencia. Creo en las conversaciones.
Soy Andrea Dourado Lopez. Nací en Buenos Aires, crecí entre la pampa y el mar, y vine a España en mis veinte por un año. Nunca volví a casa.
Durante dos décadas he ayudado a personas a encontrar casa aquí — primero por casualidad, cuando una amiga me pidió ver una finca cerca de Jávea, y luego por reputación. El mundo es pequeño en la cima: mis clientes me presentan a mis próximos clientes, y ese es el único marketing que he hecho.
La mayoría de quienes acompaño son internacionales. Son estadounidenses, del norte de Europa, latinoamericanos. Han construido vidas, negocios y reputaciones en sus ciudades, y buscan una segunda casa — más tranquila, más suave, con luz dorada y un mar cerca. No quieren una agencia. Quieren a una sola persona.
Eso es lo que soy.